
Casualidades tiene la vida, pero según pasan los días comienzo a pensar que lo que me rodean no son casualidades sino indicios de que en otra vida fui de sangre real, así lo dicen
mi correo, que llego a mi desde manos extrañas y el hecho de que cada día me marea más el rotar de la Tierra, si paran para calmar el Vertigo de
Ismael que me avisen que quizás me venga bien dar un paseo en suelo firme (aunque comienzo a cogerle el tranquillo a esto, ya llevo aqui un año más).
La última casualidad, el Carnaval. Me voy a Aviles y voy a disfrazarme por primera vez en 13 años, y que disfraz encuentro que me valga, me guste y me resguarde del frío algo más que un bikini, uno de PRINCESA. Son señales, así que directamente al empoderamiento.
Aqui os mando el dibu que he hecho yo del disfraz, como lo hice en clase pues los colores no se corresponden, ya os enseñaré algo más fiderizno.